ANDY A LA TINTA

MAIKA MAKOVSKY: ¡A LA CAZA!

Publicado en maika makovski, Ruta66 por andreucunill en 23 septiembre, 2010

Cuando un talento se asoma a la palestra, es nuestra obligación cazarlo, aunque sea furtivamente, y hacerlo público en la medida que nuestra humilde repercusión lo permita. En este caso, es un placer presentar públicamente, lo que en los circuitos independientes, en los escenarios más recónditos y entre los públicos más aventureros, ya es un secreto a voces. Maika Makovsky no es una novata en esto del rock’n’roll, aunque, con la publicación de su primer larga duración es cuando sus canciones desaparecen definitivamente de la memoria colectiva y se nos abre la cómoda posibilidad de poderlas escuchar cerca de nuestros tímpanos. Lejos queda el recuerdo de pensar cuál era aquella canción que tanto habíamos disfrutado en alguno de sus conciertos. En el camino algo perdimos y algo ganamos. Aunque uno se enorgullece de ver cómo, por una vez, grandes canciones salen del gueto de los sueños rotos para llegar a nuestros queridos hogares para nuestro goce y disfrute. Esta charla abre el telón a una historia que acaba de empezar. Pasen y vean amigos. Pasen y vean.

Cuéntame un poco la historia del disco. Una de las cosas que se percibe al escucharlo es que no estaban pensadas para un disco sino que son temas que has ido componiendo a lo largo de tu vida.

¡Cierto! en este disco hay canciones que escribí con 18 años, se puede decir que ha sido un parto eterno. Llevo componiendo temas desde los 12 años, siempre con la idea de incluirlos en un álbum. Los años han pasado y me han llevado de un sitio a otro del mapa y, en cada nuevo lugar al que he llegado, he empezado prácticamente de cero sin apenas tener la oportunidad de dejar que se gestaran unas canciones concretas, porque cambiaba de banda o, simplemente, porque seguía componiendo y pasaba lo que suele pasar, que muchas canciones caducan en el camino. Así que, a pesar de que alguna vez me he metido de lleno en la producción de mi primer álbum, no encontraba la manera de lograr que capturara mi criterio. Ahora que está hecho, puedo decir que sólo ha sido así en parte, precisamente porque con tanta variedad de temas es imposible hacer una obra conceptual, tanto en contenido como en estilo. Este disco captura bien mis etapas, captura bien muchos y muy diversos aspectos de mi personalidad y, por lo tanto, me parece una buena introducción. La mayoría de canciones del disco han pasado el test del tiempo y esa es una prueba dura. Lo veo como un grandes éxitos de los éxitos que nunca fueron.

Tú produces, escribes, compones. ¿Para ti, no es necesario tener una visión que venga de fuera y que te ayude a ver las cosas con distancia?

¡Sí, mucho! He echado de menos la figura de un productor, sobre todo durante la mezcla. Diego High Gain me ha ayudado, David y Luque también. Aun así, he echado en falta la tranquilidad de tener a alguien a tu lado en cuyo criterio confíes plenamente. No a alguien que tome las decisiones por ti, sino a alguien con talento, con quien puedes contrastar ideas y opiniones sin acabar sacando la pistola (como Phil Spector, me pregunto si será verdad).La realidad es que soy mala buscando gente y, como dice el refrán, prefiero estar sola que mal acompañada.

Tu apellido es complicado de pronunciar, pero aún más difícil es acordarse del titulo del disco. ¿Puedes contarnos qué significa?

Significa “lengua muerta”. Es una palabra eslava en desuso y, me temo que es cierto, debe ser tremendo acordarse de mi apellido y del nombre del álbum a la vez.

Tú te presentas como Maika Makovski pero tienes una banda detrás. ¿Cuál es el rol exacto de JL Luque y David Martínez?

No sería lo mismo sin ellos. David toca escandalosamente fuerte, es el dios del trueno. Tiene una intuición inmensa como músico. Y ojo, he llamado músico a un batería y no me arrepiento. Luque tiene las good vibes, las buenas vibraciones; siempre está al pie del cañón. Son el consejo de guerra y, además amigos; nos bebemos nuestras cervezas los fines de semana y después de los conciertos es fácil encontrarnos castigando el cuerpo en alguna pista de los alrededores del borne… Los tres sabemos que la música es nuestra primera gran opción. Soy una tía con suerte por tenerlos conmigo.

Cuéntame un poco cómo te interesaste por la música ¿Cuáles fueron tus primeros pasos? Por lo que sé, empezaste precozmente a la tierna edad de… ¿dos años?

Ja, ja. Quizás sea verdad, mirando hacia atrás, no tengo muy claro cuando empezó todo. En mi casa se comenta que me negaba a comer sin el cassette de mi padre sonando a mi lado. Me sentaba en primera fila en sus conciertos, con la cara apoyada en los puños, muy concentrada, y si alguien venia a decirme alguna monería, daba un manotazo para que me dejaran escuchar tranquila. Canturreaba por todas partes y a mucho volumen. Vivíamos en una casa en el campo y los vecinos hacían comentarios, de tanto en cuando, acerca de mis hábitos operísticos. Pero no me plantee cantar hasta los doce años, cuando me hice con una guitarra y me dije aquello tan punk de: realmente se puede escribir un tema con tres acordes.

¿Cuáles fueron tus primeras referencias musicales?

Mi padre, por supuesto, fue la primera de todas. Recuerdo piezas como el Vuelo del Moscardon, Sixteen Tons, the Pink Panther… No recuerdo bien qué se escuchaba en mi casa… Clásica, muchos standards y evergreens. Por parte de mi madre, boleros de los 40 y 50, disco de los 70, etc. Copla andaluza por parte de mi abuela, que es una sevillana de armas tomar y que, por cierto, me ha empezado a gustar de veras. A los nueve años me hice con mi primer CD, que era de Prince. Lo adoraba. Todavía hoy.

Durante el 2004 has estado tocando sin parar. ¿Cómo valoras salir de tu entorno y tocar para nuevos públicos?

Es toda una experiencia… Y desde luego hay que reunir valor. Como dije antes, es empezar de cero de nuevo. Me hace gracia pensar en esto. No creo haber tenido nunca un ego muy grande pero, desde luego, si alguna vez ha querido crecer, se debe haber dado con un canto en los dientes. Puedes tener un nombre en un lugar y al salir de él tener que retroceder un poco y seguir abriéndote paso; y esto es así en mayor o menor nivel, dependiendo de quién te respalde. Para mi está bien. No me importa la adversidad.

¿Qué me puedes contar de la vida de carretera?

Me muero de ganas de girar. La última vez fue una experiencia tan freak, que da para un par de entrevistas.

¿Qué formato prefieres, el estudio o el escenario?

Del estudio tengo mucho que aprender; Me interesa mucho, de todas formas, el escenario es mi sitio. Adoro todo lo que tiene que ver con él, incluso los errores. No es sólo música, ni sólo esto ni lo otro. Son 20 megatones de energía atómica que agarras con una mano, usas para dibujar formas de colorines en el aire y proyectas hacia afuera. Todos somos uno ahí fuera. Quiero decir que un público, por numeroso que sea, sigue estando compuesto de personas y siendo individual. Quieres dibujar formas y formas y que todos se lleven una a casa.

¿Cuándo sabes que un tema está acabado? Bukowski decía que para saber si un poema estaba acabado lo dejaba 17 días enterrado y lo volvía a leer. Si pasaba esta prueba el poema podía ser publicado.

Acabado… ummmm. no lo sé. Se que un tema vale la pena cuando lo he tocado mucho y sigo esperándolo en la lista del concierto. Sabes que vale cuando tiene vida propia y te usa para vivir durante tres o cuatro minutos.

¿Los temas se trabajan o existe la inspiración divina?

Depende del tema, supongo. Sí que creo en la inspiración divina, o más bien en momentos de gran claridad de donde surgen formas tan sinceras y acertadas que parece que hayan salido de otro planeta. Yo, como gran fan de la espontaneidad, normalmente los prefiero a los trabajados. Prefiero un cuadro de Schiele a uno de Caravaggio, pero delante de un Caravaggio, me postro, me imagino sus pies y se los beso.

Tú actúas tanto en formato acústico como en eléctrico. ¿Te sientes más cómoda en alguno de los dos?

Depende del día. Un jack frente a un rioja, ¡que dilema! El dilema de los formatos. Pero ahí está, tengo otro disco de grandes éxitos que nunca fueron por hacer. Un disco totalmente acústico, donde me voy a deshacer como un terrón.

Creo que la prensa siempre te ha tratado muy bien, ¿alguna vez has tenido una mala crítica? ¿Te afectó? Si no… ¿crees que te afectaría?

Uh, lo paso mal con las malas críticas. Siempre me parecen verdad, porque yo misma soy exigente y me parece fácil creer lo que dicen. A veces, soy tan dura conmigo misma que tengo la impresión de estar tomándole el pelo a todo el mundo. Luego, vuelvo a un lugar donde sé que estoy diciendo cosas por una razón, y ya no se trata de mí sino de mi trabajo. Y es verdad, la prensa se ha portado siempre bien conmigo. Se me llena el cuerpo de gratitud cuando escriben algo bonito.

Si pudieras entrevistar a alguien, ¿a quién entrevistarías? ¿Qué le preguntarías?

A Patti Smith o a Neil Young. Supongo que les preguntaría cómo han conseguido mantenerse coherentes tanto tiempo, y cómo se han mantenido libres en una profesión donde tanta gente cree depender de ti.

Durante los noventa, creo que el fenómeno de la mujer en el rock se empezó a normalizar, aunque aún sigue siendo un mundo muy masculino. ¿Crees que hay rock femenino o sólo rock’n’roll?

Me lo sigo preguntando… podría disertar pero no voy a hacerlo, jajaja… ay, que me atraganto…

Por algunas versiones que te oído o sé que has tocado, (Iggy Pop, Jeff Buckley) puedo intuir cuáles son tus referencias musicales. De todas maneras, cuéntanos qué bandas o artistas te han influenciado más.

Iggy con los Stooges, Prince con su sentido de la melodía y sus letras… nunca he oído a nadie hablar de las letras de Prince, y a mi me parecen geniales. También admiro la autenticidad de Neil Young y la música y, por supuesto, las letras de Dylan. Chet Baker, y cómo mantenía las cosas tan simples y sonaban tan completas; Dead Moon, que son los reyes del mambo… Podría seguir durante días.

Qué otras referencias extra musicales te han marcado (literatura, cine, arte, teatro.)

Los rusos del XIX. Dostoievsky, sin duda, encabezando la lista. Gogol, Tolstoi, Pushkin. Siento gran debilidad por lo eslavo, ya que una mitad de mi viene de los Balcanes. Kundera… Tengo una manía al leer los libros, que es marcar las páginas donde me parece encontrar verdades como puños; con Kundera marco una si otra también. John Fante, “Un año pésimo”. Que librito. Me muerdo el labio y sacudo la cabeza. Schiele, como ya he dicho antes, en pintura… Klimt, Caravaggio, el maestro Goya, que estando en Nueva York me emociona mucho, Michelangelo, Giacometti… Adrian Piper, que es una artista conceptual y que es muy interesante escuchar, ver y leer. Jane Cardiff, inmensa. En cuestión de pelis, me muero de risa con Little Nicky, Zoolander y derivados. En cuanto a cine serio, Histoire d’O me parece muy interesante. Y me encantan las expresionistas alemanas.

Te molestaría si pusiese en el titular, “La ortodoncia más sexy de la escena independiente de Barcelona”

¿Te refieres, como titular, titular? Hombre, como titular quizás eso de sexy… jajaja, pero si te refieres como titularcillo, sure! yeah, baby, I dig it!

¿Qué planes hay una vez sacado el disco?

Tocar al máximo cuando esté por allí, intentar cerrar algún contrato interesante con una empresa más grande y… al abordaje del siguiente disco.

Publicado en Ruta 66, enero de 2006

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